¿NO SABÍA NADA EL OBISPO INFANTI?

El prelado si se enteró el año 2005 de los hechos vejatorios que ocurrían en el Hogar Villa San Luis, ¿Por qué no presionó, como lo ha hecho con otros casos, una investigación que genere justicia y reparación para las víctimas, además del acompañamiento? ¿Sabrá el Obispo que una persona víctima de delitos sexuales y violencia tarda aproximadamente entre 7 a 10 años en denunciar a su victimario?
por AGRUPACIÓN EN DEFENSA DE LOS DERECHOS DE NIÑOS Y NIÑAS DE AYSÉN

El Obispo Vicario de Aysén, Luis Infanti de La Mora, asumió su ordenación el 5 de diciembre del año 1999, según consta en la página web oficial de la Iglesia de Aysén, donde se extrae “..a su regreso a Chile en 1995, Mons. Aldo Lazzarin le confió el servicio de Vicario Pastoral y posteriormente, al ser aceptada la renuncia de Lazzarín como obispo, el Obispo Luis Infanti acepta el nombramiento como Pro-Vicario Apostólico de Aysén, cargo que desempeñó hasta el momento en que el Papa Juan Pablo lo nombró, en 1999, como el quinto Obispo del Vicariato.”
¿Qué es un Pro-Vicario? Por definición, es una persona que ocupa el cargo de Obispo de un Vicariato (nombrado por el Papa), de manera pasajera, es decir, un representante momentáneo del Papa en un Vicariato (como lo es hasta hoy, en Aysén). Entonces, se alude a que el actual Obispo de Aysén, asumió temporalmente este cargo antes de ser nombrado como tal en 1999.
Según el documento adjunto, extraído del expediente de investigación por el caso del Hogar de Menores, Villa San Luis en Coyhaique, las declaraciones de Elizabeth Cerda, Leonel Gatica, Patricia Velásquez y Ramona Morales, manifiesta que en el año 1999 hubo una reunión del Directorio de la Obra Don Guanella, “…donde llegaron autoridades religiosas provenientes del extranjero, para tratar las irregularidades con Leonel Gatica, el “hermano Leo”. En dicha reunión habrían participado como integrantes del Consejo Provincial: Los sacerdotes Angel Gottardi, Fabián Rodríguez, Carlos “Blanchub” y otros a la fecha no identificados, quienes resolvieron alejarlo de Coyhaique, pero no denunciaron los hechos a los órganos competentes…” “…En dicha reunión habrían participado como integrantes del Consejo Provincial: Los sacerdotes Angel Gottardi, Fabián Rodríguez, Carlos “Blanchub” y otros a la fecha no identificados, quienes resolvieron alejarlo de Coyhaique, pero no denunciaron los hechos a los órganos competentes.”
Bajo esta línea, visible en el texto adjunto del informe pericial, se alude a que estas autoridades religiosas y la Iglesia, además de encubrir lo que pasó, permitieron que estos vejámenes siguieran ocurriendo. Entonces, como el Obispo Vicario Luis Infanti ya era parte de la Iglesia de Aysén, quizá no como Obispo, pero sí como Pro-Vicario, nos preguntamos, ¿Es posible que una autoridad, de cualquier índole, que está a la cabeza de una institución, no sepa que ingresan personas (extranjeras), en el lugar que él mismo preside y resguarda?
Claramente las congregaciones religiosas son autónomas, pero cuando cada sacerdote renueva sus promesas sacerdotales, jura lealtad a “su Obispo”, entonces nos volvemos a preguntar ¿De verdad Infanti no sabía nada? ¿De verdad Infanti no supo que la congregación religiosa Obra Don Guanella se reunió en Coyhaique por “ciertas irregularidades”?
Recordemos, que en la Declaración Pública realizada por el Obispo Infanti, el pasado jueves 28 de junio (según fecha indicada en la web oficial de la Iglesia de Aysén), manifiesta en los puntos 2 y 3 que recién en el año 2005, por la denuncia de la Asistente Social y Psicóloga del Hogar de Menores Villa San Luis, se detectan maltratos y abusos sexuales entre los propios menores y al enterarse plantea (el Obispo), que se realice una denuncia a la Fiscalía Regional, donde posteriormente la PDI detecta “graves ilícitos, maltrato infantil y abusos sexuales entre los mismos niños del hogar y personas adultas religiosos de la Obra.”
Nos volvemos a preguntar, ¿Desde la primera reunión de la congregación en 1999 hasta el año 2005, donde pasaron 6 años, el Obispo sigue insistiendo en que “no tenía idea”? ¿Qué confianza nos da el actual Obispo si dice “no saber nada” antes del año 2005, de lo que ocurría en el hogar, para presidir una institución como la Iglesia de Aysén, donde se vulneró los derechos humanos de decenas de menores?
El Obispo Luis Infanti, si se enteró el año 2005 de los hechos vejatorios que ocurrían en el Hogar Villa San Luis, ¿Por qué no presionó, como lo ha hecho con otros casos, una investigación que genere justicia y reparación para las víctimas, además del acompañamiento? ¿Sabrá el Obispo que una persona víctima de delitos sexuales y violencia tarda aproximadamente entre 7 a 10 años en denunciar a su victimario? O ¿De verdad esperaba que las víctimas se acerquen a él, con todo el dolor que para ellas implica hacerlo?
Creemos férreamente que el Obispo sí sabía lo que pasaba, él ya era autoridad eclesiástica antes del 99’ en la zona, imposible que no sepa que visitó la ciudad el directorio de una congregación religiosa que, además, estaba a cargo del hogar de menores (junto al SENAME).
Nos volvemos a preguntar, ¿Por qué el Obispo Infanti no aceleró el proceso de investigación? ¿Por qué el Obispo Infanti no hizo declaraciones potentes frente a estos hechos aberrantes que envuelven a la Iglesia y que no son hechos aislados? ¿Por qué el Obispo Infanti no les dio premura a estas violaciones de derechos humanos siendo la cabeza de la Iglesia en Aysén?
También, en su declaración del 28 de junio, dice que como Obispo informó “al Padre General P. Nino Minetti y al Delegado Consejero Provincial P. Nelson Jerez de la congregación Obra Don Guanella sobre las denuncias de abuso para que, como lo dicta el derecho canónico, su congregación asuma las acciones correspondientes en estos casos.”
Así como el Obispo no descansa en las luchas socio-ambientales (muy justas por lo demás), nos volvemos a preguntar, ¿Qué esperaba el Obispo? ¿Por qué no hizo más que lo que plantea? ¿Por qué no habló de la fuga de Víctor Troncoso (condenado y fugado de la policía), ante la prensa o presionar para su captura? Porque la Iglesia sí tiene poder, pero la utiliza cuando le conviene.
Aquí no se trata de exponer a las víctimas para una re-victimización, se trata de buscar justicia, una justicia de la que la Iglesia Católica chilena está lejos de entregar. Ya no basta con rezar señor Obispo, usted debió haber hecho más por todos los niños abusados, maltratados y violentados sexualmente, porque usted sí podía hacerlo y no lo hizo, a veces el perdón es demasiado tarde y condena para siempre la vida de niños que sólo buscaban protección, cuidados y un futuro mejor.