EL SARTÉN EN MANOS DEL EMPLEADOR

Un proyecto que sigue teniendo elementos que ciertamente contribuirán a la precarización del empleo no tan sólo de los jóvenes estudiantes a los que se les aplicará, sino del empleo en general.
por NATALIE VIDAL | Administradora Pública

 

La semana pasada la Cámara de Diputados aprobó, en general, el proyecto de Estatuto Laboral para Jóvenes Estudiantes con una fuerte oposición de organizaciones sindicales y de trabajadores, al igual que algunas Federaciones de Estudiantes.
El proyecto presentado ya en el primer gobierno de Sebastián Piñera (2013) y que reflotó durante este segundo mandato, se intentó mejorar a través de diversas indicaciones en la Comisión de Trabajo, pero sigue teniendo elementos que ciertamente contribuirán a la precarización del empleo no tan sólo de los jóvenes estudiantes a los que se les aplicará, sino del empleo en general.
Por ejemplo, la discontinuidad de la jornada laboral (flexibilización extrema) permite que los jóvenes estudiantes trabajen más de una jornada al día, con descansos de media hora, lo que abre la puerta a que empleadores, en especial los del retail, propongan suplir empleados con jóvenes en los horarios de mayor afluencia de público.
Siguiendo con esa posibilidad, se indica específicamente en el artículo 152, quater b), que “este acuerdo podrá establecer diferentes alternativas de jornadas diarias y semanales, de forma mensual, para lo cual deberá contarse siempre con la aceptación del estudiante trabajador”.
Esta frase supone una situación que no ocurre en la realidad, la igualdad de negociación entre un trabajador de manera individual y el empleador, que es la empresa -o en algunos casos la gran empresa- que desea contratarlo.
Evidentemente, la fuerza negociadora no es la misma y es por ello que se hace insustituible la labor de los sindicatos o asociaciones de funcionarios. Como agrupaciones toman en sus manos la labor de negociación que no pueden realizar los trabajadores de manera individual, con el fin de mejorar las condiciones laborales de sus asociados.
¿Es que acaso alguien, del gobierno o los parlamentarios oficialistas que apoyan el proyecto, puede asegurar que si ninguna de las alternativas de jornadas presentadas por el empleador satisface al estudiante-trabajador, el empleador estará dispuesto a buscar una alternativa distinta?
Su segundo trámite en el Senado será crucial para resolver esta y otras tantas inquietudes, que de ser aprobadas como están actualmente en el proyecto, significará un duro golpe a los estudiantes y trabajadores del país.
FUENTE: www.cooperativa.cl