A 77 AÑOS DE LA INVASIÓN NAZI A LA UNIÓN SOVIÉTICA

Con el nombre en código “Operación Barbarroja”, la Alemania nazi invadió la Unión Soviética el 22 de junio de 1941, en lo que fue la operación militar alemana más grande de la Segunda Guerra Mundial. En 1945 la contraofensiva del Ejército Rojo aniquiló a los agresores y terminó con la vida del genocida Hitler.

 

MOSCÚ.- La destrucción de la Unión Soviética mediante el uso de la fuerza militar, la eliminación permanente de lo que se percibía como amenaza comunista hacia Alemania, y la confiscación de importantes tierras dentro de las fronteras soviéticas para establecer asentamientos alemanes a largo plazo habían sido una política central del movimiento nazi desde la década de 1920.
Adolf Hitler siempre había considerado el pacto alemán soviético de no agresión, firmado el 23 de agosto de 1939, como una maniobra táctica y temporal.
En julio de 1940, apenas semanas después de la conquista alemana de Francia y los Países Bajos, Hitler decidió atacar a la Unión Soviética durante el año siguiente. El 18 de diciembre de 1940, firmó la Directiva 21 (llamada en código “Operación Barbarroja”), la primera orden operativa para la invasión de la entonces Unión Soviética.
Desde el principio de la planificación operativa, el ejército y las autoridades policiales alemanas intentaron emprender una guerra de aniquilación contra el estado comunista y los judíos de la Unión Soviética, a quienes definían como la “base racial” del Estado soviético. Durante los meses de invierno y primavera de 1941, los oficiales del Alto Comando del Ejército (Oberkommando des Heeres, OKH) y la Oficina Principal de Seguridad del Reich (Reichssicherheitshauptamt, RSHA) negociaron acuerdos para el despliegue de unidades especiales (Einsatzgruppen) de la Policía de Seguridad y el Servicio de Seguridad (Sicherheitsdienst, SD) por detrás de las primeras líneas para aniquilar físicamente a judíos, comunistas y otras personas consideradas peligrosas para el establecimiento de un gobierno alemán a largo plazo en territorio soviético.
GIGANTESCA FUERZA
Con 134 divisiones con máxima capacidad de lucha y 73 divisiones más para el despliegue detrás del frente, las fuerzas alemanas invadieron la Unión Soviética el 22 de junio de 1941, antes de que se cumplieran dos años de la firma del pacto alemán-soviético.
Tres grupos del ejército que contaban con más de tres millones de soldados alemanes, apoyados por 650 mil soldados de los aliados de Alemania (Finlandia y Rumania), a los que luego se sumaron unidades de Italia, Croacia, Eslovaquia y Hungría (incluída la España franquista), atacaron la Unión Soviética a lo largo de un amplio frente que iba desde el Mar Báltico en el norte hasta el Mar Negro en el sur. Durante meses la dirigencia soviética se había negado a aceptar las advertencias que las potencias occidentales le hacían sobre la acumulación de tropas alemanas a lo largo de su frontera occidental. De este modo, los alemanes y sus socios del Eje lograron una sorpresa táctica casi completa. Gran parte de la fuerza aérea soviética existente fue destruida en tierra. Inicialmente, los ejércitos soviéticos fueron superados. Las unidades alemanas sitiaron a millones de soldados soviéticos que, al tener cortadas las provisiones y los refuerzos, no tuvieron muchas más opciones que rendirse.
A medida que el ejército alemán se adentraba más en el territorio soviético, unidades de las SS y la policía seguían las tropas. Las primeras en llegar fueron los Einsatzgruppen de la Policía de Seguridad y la SD, a quienes la RSHA había encargado el reconocimiento y la eliminación de aquellas personas que pudieran organizar e implementar la resistencia a las tropas de ocupación alemanas, identificar y concentrar a los grupos de personas que eran “hostiles” al régimen alemán en el Este, establecer redes de inteligencia y conseguir documentación e instalaciones clave.
Conocidos también como “equipos móviles de matanza”, los Einsatzgruppen comenzaron sus operaciones de matanzas en masa, principalmente de hombres judíos, funcionarios del partido comunista y del estado y romaníes soviéticos, y a menudo con la ayuda del personal del ejército alemán, establecieron ghettos y otras instalaciones de contención para concentrar grandes cantidades de judíos soviéticos.
A partir de fines de julio, con la llegada de los representantes de Himmler, los líderes de más alto rango de las SS y la policía y refuerzos significativos, las SS y la policía, apoyados por auxiliares reclutados en forma local, comenzaron a aniquilar físicamente a comunidades judías enteras en la Unión Soviética. El éxito obtenido en el frente militar y en el asesinato de los judíos soviéticos contribuyó a la decisión de Hitler de deportar a los judíos alemanes a la Unión Soviética ocupada, a partir del 15 de octubre de 1941, comenzando así lo que se llamaría la política de “Solución final”: la aniquilación física de los judíos europeos.
NO COLAPSÓ
A pesar de las pérdidas catastróficas durante las primeras seis semanas de la guerra, la Unión Soviética no colapsó como habían anticipado los líderes nazis y los comandantes del ejército alemán. A mediados de agosto de 1941, la resistencia soviética se endureció y sacó a los alemanes de su cronograma poco realista. Sin embargo, a fines de septiembre de 1941, las fuerzas alemanas llegaron a las puertas de Leningrado en el norte. Tomaron Smolensk en el centro y Dnepropetrovsk (Dnipropetrovs’k) en Ucrania. En el sur, cubrieron la Península de Crimea. A principios de diciembre, las unidades alemanas llegaron a las afueras de Moscú.
Pero después de meses de campaña, el ejército alemán estaba exhausto. Los estrategas alemanes, que habían confiado en un colapso soviético rápido, no habían equipado a sus tropas para la lucha en invierno. Y como esperaban que el personal militar viviera de lo que producía la tierra de una Unión Soviética conquistada a costa de la población local, que según los cálculos alemanes moriría de hambre por millones, los estrategas alemanes no proporcionaron los alimentos y medicamentos suficientes. Peor aún fue que las tropas alemanas avanzaban tan rápidamente que superaban a sus líneas de suministro, y dejaban así flancos apenas defendidos vulnerables al contraataque soviético a lo largo del trecho de 1.000 millas (1.609 km) que iba desde Berlín hasta Moscú.
El 6 de diciembre de 1941, la Unión Soviética lanzó un gran contraataque contra el centro del frente y expulsó a los alemanes de Moscú en medio del caos. Sólo unas semanas más tarde, los alemanes pudieron estabilizar el frente del este de Smolensk. En el verano de 1942, los alemanes retomaron la ofensiva con un ataque a gran escala en el sur y sureste hacia la ciudad de Stalingrado (hoy Volgogrado) sobre el río Volga y hacia los yacimientos petrolíferos del Cáucaso. Cuando los alemanes llegaron en septiembre de 1942 a las afueras de Estalingrado y se acercaron a Groznyj (Groznyy) en el Cáucaso, aproximadamente a 120 millas (193 km) de las costas del Mar Caspio, la dominación alemana de Europa alcanzó su extensión geográfica mayor.
FUENTE: www.ushmm.org

LA MATANZA COMENZÓ DE INMEDIATO
El día 22 de junio de 1941 las tropas alemanas invadieron la URSS, los primeros en sufrir su avance fueron los guardafronteras que vivían con sus familias en las casas cerca de su guarnición y que, en su mayoría, perecieron con ellos. Los alemanes recurrieron a toda clase de trucos sucios desde el principio, como llamar a los guardafronteras rusos comunicándoles que les tenían que dar un aviso importante para ametrallarlos según salían, o enviar saboteadores con uniforme ruso y ruso hablantes por detrás de las líneas rusas, creando el caos en las comunicaciones rusas los primeros días de la guerra.
La aviación alemana destruyó casi toda aviación rusa que era superior en número a la alemana en tierra, la mayoría de sus ataques sorpresa tuvieron éxito, excepto en Sebastopol donde el almirante al mando sí había puesto en y la alerta a la guarnición, sufriendo un gravísimo riesgo personal, pues en esa época cualquier fallo en el cumplimiento de las órdenes se castigaba con las más severas penas para el culpable y su familia, no digamos ya una desobediencia. Por ello el ataque a Sebastopol no tuvo el éxito que los alemanes deseaban, pues las defensas antiaéreas y de la flota frustraron el ataque.
Desde el principio los alemanes se dieron cuenta que la guerra en Rusia no iba a ser como las fáciles batallas del frente occidental en Francia, o Bélgica, los soldados rusos se defendían hasta la muerte, incluso a pesar de estar en muchos casos pésimamente armados.
La guerra relámpago alemana o “blitzkreig” no lo fue tanto en Rusia, baste señalar que los alemanes tardaron más en llegar a Moscú que los franceses en 1812, Napoleón entró en Rusia el 24 de junio de 1812 y ocupó Moscú el 14 de septiembre, Hitler invadió Rusia el 22 de junio de 1941 y llegó a los arrabales de Moscú, donde fue rechazado, el 5 de diciembre de 1941. A pesar de que Rusia se enfrentaba sola a todo el ejército alemán, pues éste no tenía en esas fechas ningún otro frente abierto.
En esta primera fase de la guerra los alemanes tuvieron éxito en rodear enormes masas de soldados rusos que tras heroica defensa no tuvieron más destino que el cautiverio excepto una minoría que logró romper el bloqueo y regresar a sus líneas.
El destino de estos soldados fue de lo más atroz, los alemanes no habían dispuesto suficiente material para acogerlos y estaban sorprendidos de su propio éxito, acogiéndose a la excusa de que la URSS no había firmado la convención de Ginebra, los condenaron a la muerte más atroz, la mayoría falleció de inanición en pocos meses pues divisiones enteras (1 división = 10.000 hombres aproximadamente) fueron dejadas a la intemperie pero muchos fueron torturados de las más variadas formas, Al menos 3.300.000 soldados fueron asesinados en esos meses.
La guerra contra Rusia era una guerra de exterminio, muy diferente de las guerras convencionales, se quería exterminar a toda la población por los más diversos métodos, desde el hambre al fusilamiento, para dejar espacio a los “colonizadores” alemanes.
El gas “Ziklon” con el que se exterminaría a millones de personas en los campos de concentración alemanes fue ensayado primero con 300 prisioneros rusos. La muerte por este gas, también al contrario de lo que se piensa, era todo menos benigna, la muerte solía devenir después de unos diez o quince minutos, hagamos la prueba cogiendo un cronómetro y pensemos en la agonía de todos estos seres humanos durante esos minutos ahogándose. Las escenas dentro de las cámaras de gas eran dantescas, pues los prisioneros intentaban salir por donde habían entrado y los más fuertes se imponían a los más débiles, cuando se trataba de civiles, los hombres estaban arriba, las mujeres debajo y en el fondo de todo los niños, todo ello mezclado con sangre, orines y excrementos. Ciertamente es muy diferente hablar de que los alemanes mataron a millones de seres humanos que entrar en el detalle.
Las batallas antes de Moscú fueron múltiples, además debemos tener en cuenta que los países satélites de los alemanes, Finlandia (que había sido rusa hasta 1917), Rumanía, Bulgaria, etc, atacaron también a Rusia, el ataque finlandés fue especialmente grave por lo que suponía de peligro para Leningrado, la actual San Petersburgo, la segunda ciudad rusa en importancia y que había sido la capital desde su fundación por Pedro el Grande hasta que Lenin transfirió la capitalidad a Moscú.
La fortaleza de Brest-Likov, justo en la frontera, resistió varios meses, incluso a pesar de la carencia de víveres y agua, dando un ejemplo de heroísmo al que seguirían muchos otros por toda la geografía de la URSS.
Tras la caída de Kiev y Minsk, las capitales de Ucrania y Bielorrusia respectivamente, los alemanes llegaron en diciembre de 1941 a Moscú donde sufrieron su primera gran derrota, incluso con escenas de pánico dentro del ejército alemán ante la irrupción de las nuevas armas rusas, los lanzacohetes “katiusha”, los nuevos tanques T-34, el enorme esfuerzo artillero y las tropas siberianas de refuerzo, tropas que habían desfilado unas horas antes de su marcha al frente ante Stalin y la cúpula mayor del estado de la URSS en la plaza roja por el aniversario de la revolución del 27 de octubre según el calendario juliano que regía en Rusia en esa época, para nosotros que nos regimos por el calendario gregoriano, es el 7 de noviembre.
En las afueras de Moscú se infringió el primer revés de importancia al ejército alemán, dada la llegada del invierno, los alemanes y sus propagandistas adujeron que ello era debido a las bajas temperaturas, a que los tropas no estaban preparadas, etc., pero lo cierto es que fue debido a la superioridad técnica, táctica y humana de los rusos. Alemania no se encuentra situada en el Ecuador precisamente y sus inviernos son muy severos con temperaturas bajo cero.
Los alemanes despreciaban la capacidad del ejército y del pueblo ruso, por ello la aparición de tanques mejores que los suyos en rapidez, blindaje y potencia de fuego les sorprendió muchísimo.
Sin embargo la proximidad de los alemanes a Moscú produjo escenas de pánico en la población civil de la ciudad, incluso con escenas anticomunistas, que se redujeron en pocos días gracias a la actuación de la policía especial soviética la NKVD y a que Stalin, al contrario que su gobierno se quedó en Moscú.
También llegaron los alemanes a las proximidades de Leningrado en el invierno de 1941, cercándolo con ayuda de las tropas finlandesas. El cerco se fue estrechando quedando sólo la posibilidad de suministrar alimentos y municiones a la ciudad por el lago Ladoga, sometido al bombardeo alemán por tierra y aire, cuando éste se heló se creó “la carretera de la vida” que al menos llevó suficiente comida y munición para resistir y sobrevivir, sin embargo el sufrimiento de la población rusa de Leningrado fue enorme, escribiendo una de las páginas más trágicas de la guerra. En los casi 900 días de asedio aproximadamente un millón de personas murió de hambre, familias enteras morían de hambre en unos pisos sin agua corriente ni calefacción, imaginemos lo que puede ser esto en un clima con 20 o 30º bajo cero. Murieron más personas en Leningrado, un millón de hambre y entre 1.100.000 y 1.500.000 incluyendo a los militares, que la suma de todos los soldados norteamericanos (300.000) e ingleses (400.000) en toda la guerra.
Existe un estremecedor diario de una niña rusa de 11 años, Tanya Savicheva, en Leningrado que va relatando la muerte, uno por uno, de toda su familia.
En el invierno de 1941 se llegó por tanto a una cierta estabilización del frente, haciéndose añicos las esperanzas alemanas de una fácil y rápida victoria. Debemos pensar que si la invasión comenzó en junio de 1941 en diciembre del mismo año ya los alemanes habían sufrido su primera gran derrota además de numerosos contraataques. Es decir sólo seis meses después del comienzo de la invasión.
Otro de los muchos aspectos ignorados y que fue un factor determinante para la victoria rusa, fue el traslado de miles de fábricas en peligro de caer en manos alemanas a una distancia segura en los montes Urales o más allá de ellos, en Siberia. Ese inmenso esfuerzo, desmontar una fábrica entera, trasladarla, montarla y ponerla en funcionamiento en un plazo de tiempo verdaderamente escaso es una de las mayores proezas realizadas por un pueblo. Consideremos que sólo una fábrica mediana necesita para su transporte, ¡más de tres mil vagones de ferrocarril!, y la fábrica al llegar debe disponer de suelo preparado, agua, electricidad y demás instalaciones necesarias para su funcionamiento. Para los ojos de un latino este prodigio de organización es aún más encomiable, dado nuestro déficit precisamente en estos aspectos. Los rusos trasladaron 1.523 fábricas a zonas más seguras del río Volga, Siberia y Asia Central sólo entre julio y noviembre de 1941, más de millón y medio de vagones fueron empleados.
La ofensiva alemana ante el fallo en el Norte se enfocó hacia el Sur de Rusia y en la primavera de 1942 se atacó en esa dirección. De nuevo los actos heroicos por parte de los rusos y demás nacionalidades de la URSS se sucedieron, especialmente la defensa de la península de Crimea y de las ciudades de Odesa y Sebastopol, fueron ejemplos de un heroísmo sin límites, así como de una crueldad, también sin límites por parte de los alemanes que, entre otras, utilizaron a civiles como escudos humanos frente a sus tropas al atacar posiciones soviéticas.
En septiembre de 1942 se alcanzó Stalingrado, mucho se ha hablado de esta batalla, donde murieron 478.741 soldados rusos y 393.575 fueron heridos, sin contar la población civil, pero poco de algunos episodios tan atroces como la batalla misma. Antes del ataque por tierra a Stalingrado se produjo un ataque aéreo a la ciudad el 23 de agosto de 1942, este ataque cogió por sorpresa a los ciudadanos que estaban disfrutando un espléndido día festivo en los parques y paseos de la bella ciudad, la matanza fue enorme murieron 5.000 civiles ese día y 40.000 en esa semana; recordemos que en todos los bombardeos de Londres, de 1940 a 1945 murieron.43.000 personas, ese día muchos niños quedaron huérfanos y muchas familias sin niños, existe un estremecedor relato de una ciudadana rusa que procuró evacuar a los recién huérfanos a la otra orilla del río Volga para ponerlos en seguridad, y como los huerfanitos estaban junto a los cuerpos de sus padres muertos colocándoles bien la ropa y como algunos se negaron a acompañarla, pues no querían abandonar los cadáveres de sus padres y madres, exponiéndose a una muerte casi segura con el avance alemán. Desolada la caritativa ciudadana tuvo que abandonarlos y llevar al resto de los huérfanos a la otra orilla.
La batalla fue enormemente sangrienta, los alemanes ocuparon casi toda la ciudad, mejor dicho los escombros de ella, y los rusos tenían que enviar los refuerzos y evacuar a los heridos por el ríos bajo el fuego alemán. Fue un infierno en la tierra.
Sin embargo se ganó el tiempo necesario para preparar la operación Plutón que encerró en una bolsa al Octavo ejército alemán que era el que estaba luchando en Stalingrado, unos 330.000 hombres quedaron aislados del resto del ejército y acabar con ellos fue sólo cuestión de tiempo
Mucho se ha hablado de los pocos prisioneros alemanes de Stalingrado que volvieron con vida del cautiverio, pero poco de sus atrocidades. Por ejemplo, tenían dentro del cerco un pequeño campo de prisioneros rusos unos 3.000-5.000 hombres y los dejaron morir literalmente de hambre, despojaron a la población civil de sus ropas, incluso interiores y los expulsaron de sus casas. Esto en el invierno ruso era condenarlos prácticamente a la muerte, con el detalle curioso de ver soldados alemanes con ropa interior femenina para abrigarse, despojaron incluso a los bebés y asesinaban a la población civil uniéndolos por parejas, por ejemplo padre con hijo o madre con hija, le pegaban un tiro en la cabeza a uno de los y dejaban al otro vivo arrojando a ambos al río helado.
El trato al resto de la población civil fue igualmente atroz muchos fueron enviados a Krpovka y otros campos, pero no eran no siquiera campos de concentración eran espacios al aire libre rodeados de alambre y en las noches gélidas muchos murieron de frío, los prisioneros trataban de hacer huecos en la tierra con las manos desnudas para escapar del frío. Una superviviente Valentina Nefyodova contó como en un hoyo vecino una madre tenía a un niño y una niña pequeños en sus rodillas, la niña sobrevivió pero el niño murió de frío en sus brazos esa misma noche.
Stalingrado fue el punto de inflexión de la guerra si Moscú supuso el estancamiento del frente norte, Stalingrado dio comienzo al victorioso contraataque ruso.
Quedaron muchas batallas por delante como la enorme de Kursk, la mayor batalla de carros de combate de la historia y la invasión de Alemania y los países satélites, Austria, Rumanía, Checoeslovaquia, etc, pero la carrera hacia la victoria empezó en Stalingrado. La batalla de Kursk fue el resultado de querer tomar los alemanes esta ciudad reconquistada por los rusos y que había quedado aislada como un saliente en el frente. Los rusos previendo el ataque alemán crearon hasta cinco líneas de defensa, impidiendo que los alemanes tomaran Kursk y con mejor táctica, táctica que el ejército ruso había ido mejorando a medida que la guerra avanzaba, derrotaron a los alemanes, tanto resistiendo como en campo abierto. Consecuencia de esta nueva derrota alemana fue una contraofensiva (operación Kutuzov) que entre otras ciudades liberó Belgorod y Harkov.
En esta batalla se dio la mayor batalla de carros de combate de la historia y los rusos demostraron, de nuevo, que podían detener la guerra relámpago “blitzkreig” alemana y que sus carros de combate y soldados eran mejores que los alemanes, desterrando el mito de la superioridad numérica, pues las bajas y los ejércitos enfrentados fueron similares.
El resto del camino conduce a Berlin y a la derrota total del nazismo en 1945 a manos del Ejército Rojo…
FUENTE: mundo.sputniknews.com